Kit Kat Club

August 28th, 2008

Kit Kat Club, local que un día albergó y fue reflejo de la decandencia berlinesa de los años 30 en el americano “Cabaret”, lleva desde 1994 siendo una discoteca de Berlín, pero no una discoteca normal y corriente. Como el musical rezaba: “In here, life is beautiful!“.

Para entrar a Kit Kat primero debes dejar los complejos y los prejuicios fuera, si no directamente no lo intentes. Y segundo, debes vestir correctamente, y no vale cualquier cosa. Correctamente implica que cumpla el dress code que Kirsten Krüger (co-dueña del lugar, esposa del director pornográfico autríaco Simon Thaur con quien abrió el local) impone.

Es decir, fetiche, latex, cuero, uniformes, kinky, alto estilo, glamour, disfraces… nada de ropa de calle como dice el anuncio. Y como dato, también dice: ‘las parejas tienen preferencia‘. ¿Qué clase de locales prefieren (y de hecho es más barato) parejas? Pues uno donde el sexo es el tema principal. Todo gira alrededor de la deshibición, el bondage y las perversiones, pero como dice el motto de su cabecera: “fiestas para gente civilazada”. Se exige respeto sobre todo y se permite práticamente cualquier cosa.

Papá, mamá, aquí no sigáis leyendo.

Cambió de localización hace apenas unos meses y en la guía todavía apuntaba a la anterior. Así que allí que nos plantamos una noche de viernes con intención de inspeccionar la zona y recopilar información, ya se sabe: “allá donde fueres, haz lo que vieres“. En BessemerStrasse 2-14 (antiguo local) no había ni un alma ni transporte directo. Anduvimos durante horas hasta una antigua fábrica de cerveza abandonada, custodiada en su puerta por una caseta de vigilante con un cartel enorme que decía: “Estás siendo grabado“. Ni un ruido, ni música, ni gente, ni luz… y nada que invitara a entrar, así que nos volvimos. Como en cualquier película donde el tiempo debe acompañar el transcurso de la acción, comenzó a llover a cántaros. Chopadísimos y tras rodear un parque enorme, de noche, oscuro, llegamos a la estación de tren más cercana para enterarnos, a la mañana siguiente, de que Kit Kat se había mudado ¬¬. Pues bien, el sábado nos presentamos con la misma intención en la nueva dirección, pero esta vez llegamos demasiado pronto.
NOTA: a las 12 no hay nadie todavía y no tiene cartel en la puerta.

Al fin de semana siguiente nos decidimos ir por fin, así que nos arreglamos con “las mejores galas” y partimos hacia BrückenStrasse 1, al Sageclub (entresemana Sage, fines de semana Kit Kat Club). En un portal nos deshicimos de los pantalones que llevábamos encima y ¡al bolso! En la puerta, tras despachar a un grupo de turistas americanos pijillos, nos recibieron como si fuéramos habituales (eso es porque poníamos cara de: “bah, es que se me jodieron todos los planes mejores y al final he acabado aquí, como cada fin de semana” xD) . Nosotros ya pensando que nos dirían que no íbamos apropiadamente vestidos… pero la sorpresa fue que hasta los gorilas de la puerta son amables, que la entrada es barata, que el guardaropas es gratis y que todos son amables y sonrientes. ¿Pero qué hacen todas esas mochilas ahí? Un guardarropas lleno de mochilas enormes, que curiosamente (vimos al salir) contenían la ropa de los que se ponían en la puerta su polito, pantalón corto y deportivas y aprovechaban para empalmar con un footing el domingo por la mañana. A otros en cambio los vi vestirse de traje, con camisa, corbata y mocasines O_O.

Una vez dentro te saluda un tipo sin pantalones recostado en un cómodo sofá. Giras la cabeza y ves que eso es normal. Chicas en coulottes y corsés, chicos con camisetas de rejilla o simplemente… ¿ropa? y mucha pintura fosforita. Atravesando la sala de los sofás llegas a la pista de baile, decorada entera con pinturas sexuales en colores resaltados por la luz UV por Der Träumer y Jürgen Feneberg entre otros. Techno, hardcore, Goe… personajes curiosos que hay que conocer, pocas drogas, baños limpios, aire no demasiado cargado de tabaco y sitio para moverte. Sillas, sillones y camas donde descansar. Asequible y cómodo. No está nada mal.

Por casualidad he encontrado una galería de un tipo que hace fotos siempre que va, y hay de nuestro sábado. Así que así es exactamente como estaba cuando fuimos y paso a comentarlas:

Os presento a las camareras que nos sirvieron los cubatas… y a sus pantalones (la morena iba igual aunque no se vea en la foto).

Dicen que debajo de una kilt no se lleva nada… pero no lo comprobé aunque le vi pululando por ahí mucho.

Wow! wow! wow!

Este tipo de la silla de ruedas flipante. Iba por ahí persiguiendo a todo el mundo y pintando las tetas de las chicas con pintura fluorescente.

A estas las recuerdo por ahí saltando jeje:

Y tiene piscina!! Pero no la vi :(.

Puntuación: 3.00/5

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3 Responses to “Kit Kat Club”

  1. Laura says:

    Otras, que sitio más chulo. Lo debisteis pasar bien :)

  2. vierito5 says:

    oh yeah!

    Realmente es totalmente distinto de cualquier cosa en España, aparte de lo obvio, te tratan muy bien, no es un sitio agobiante, siempre habrá sillas o sofás suficientes para que la gente se pueda sentar, es barato en relación a los servicios, los baños están limpios y con papel en todos, guardaropas gratis, cuando entras no te agobian (tu entras dentro y ya te acercarás al mostrador a pagar cuando quieras, mientras puedes estar de charreta) y así un largo etcétera. Estamos a años luz.

  3. yega says:

    es aluciante .me folle una alemana en publico .qe divertido..

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